
Antiguo aspecto de la Plaza de Santa Catalina, que se halla ubicada entre la Plaza de las Flores (antigua Plaza de las Carnicerías en elcentro al fondo de la imagen) y a espaldas de la Plaza de San Pedro.
Era considerada como la Plaza Mayor donde se celebraban las proclamaciones reales, juicios públicos, reuniones concejiles – incluidas el Consejo de Hombres Buenos una vez al año -, ahorcamientos (dictados por la Santa Inquisición que posteriormente pasaron a la Plaza de Santo Domingo, ya que era en el Plano de San Francisco donde se llevaba a cabo la quema en la hoguera de los herejes en una zona llamada “el brasero”).
Como muestra de su importancia se edificó a principios del siglo XVII este edificio denominado el Contraste de la Seda, donde llevaban a cabo las transacciones comerciales de este producto a las que acudían interesados de toda Europa y por supuesto de España.
También fue utilizada a diario como mercado de los agricultores y artesanos de los pueblos de la provincia.
Su esplendor coincidió debido a que era considerado de centro neurálgico de comunicaciones hacia Valencia a través de la calle Platería, San Lorenzo y Puerta de Orihuela, hacia Castilla dirigiéndose por la calle Vidrieros, Sagasta y Puerta de Castilla y hacia Andalucía por Vidrieros y la calle Almenara por la llamada “Puerta de la Traición”.
No obstante fue perdiendo importancia a partir del siglo XVIII en favor del Paseo del Arenal y la Plaza del Palacio (actual Plaza del Cardenal Belluga).

En ella se encontraba ubicada la mezquita de Hazim-al-Qartayanni en el barrio de Zabazala, justo en el solar que ocupa este actual templo de la Iglesia de Santa Catalina.

El edificio de El Contraste se derribó en 1932 y su fachada se trasladó al Museo de Bellas Artes, siendo sustituido por el aquí arriba fotografiado y desde entonces conocido por el de La Unión y el Fénix.

Y enfrente por el edificio de estilo ecléctico como es la denominada Casa Paralea (aquí arriba) sede del Museo que lleva el nombre del eminente pintor murciano Ramón Gaya.