CEMENTERIO DE LA PUERTA DE CASTILLA

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En el año 1811 hubo en Murcia una fuerte epidemia de fiebre amarilla que causó una gran mortandad en la población, por lo que se recurrió a la apertura de este cementerio y otro en la Puerta de Orihuela.

Al construirse el nuevo de Nuestro Padre Jesús en Espinardo se trasladaron en 1887 al mismo los restos enterrados en éste, pero debieron ser únicamente los que estaban identificados por lo que en la parcela que ocupaban los mismos quedaron el resto sin ser trasladados.

A este lugar aún siguieron viniendo durante bastante tiempo en días señalados lugareños y devotos, a orar por los difuntos innominados que allí habían quedado sin recibir otro destino a sus cuerpos que quedaron diseminados.

En esta parcela resultante de la que en la foto superior se pueden apreciar los escombros de la Capilla y de la Casa del Santero, que se derribaron recientemente dado su estado de deterioro en prevención de alguna desgracia a los individuos que allí se refugiaban para el uso de estupefacientes.

Esta pequeña finca fue vendida y dedicada al cultivo por su propietario con gran éxito de producción según me relataron los vecinos de la misma, lo que contribuyó a la disgregación de los restos óseos que hoy se encuentran por doquier. Pero al pasar a los herederos éstos decidieron no seguir cultivando y habiendo quedado en este estado de abandono actual.

La denuncia de unos grupos de jóvenes ecologistas provocó que se desplazaran al lugar la policía local que acotó con cintas el agujero que excavaron a instancias de la arqueóloga municipal, la cual dictaminó la procedencia y tomó nota para encontrar la solución a este hallazgo largamente conocido por los vecinos, pero que no le habían dado la más mínima importancia dado que habían vivido durante generaciones junto a los mismos.

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