MI PASTELICO DE CARNE

Para mí la historia del Pastel de Carne comenzó según recuerdo hace unos 70 años durante mi época estudiantil, cuando empecé a venir a Murcia con motivo de los exámenes por libre de Bachillerato en el Instituto Alfonso X el Sabio (hoy Licenciado Francisco Cascales) primero desde Pliego y luego desde Ceutí con mi padre y profesor.

Estos dos o tres días que duraban los exámenes eran aprovechados por los alumnos para gratificar el esfuerzo anual de nuestros estudios con el disfrutar en distintos establecimientos de hostelería con unas pitanzas fuera de lo habitual, siendo la estrella de entre todas el tradicional Pastel de Carne de la reputada Pastelería de el “Barba”.

Y a la memoria me viene todo un ritual que se iba gestando en mi mente, que comenzaba por la Fase de Aproximación que implicaba la promesa de la inmediata llegada a lugar tan deseado, la segunda Fase de Arribada al local que como siempre estaba indefectiblemente lleno, con lo que se imponía una asumida espera inhalando los aromáticos efluvios de los pastelicos y la cerveza que llenaban el mostrador y las lejas de la pared trasera, a la vez que observaba a los comensales como los atacaban con fruición y como es lógico deseando que terminaran de una vez para ocupar su lugar, con lo que al fin llegaba la Fase de Éxtasis al ocupar un asiento frente a la barra momento en que comenzaban a actuar todos los sentidos: el del oído al escuchar la frase de rigor !!!Marchando …….¡¡¡ seguida del firme golpeteo del gran cuchillo manejado por el camarero que lo troceaba en cuartos, la vista ante la contemplación del maravilloso pastelico dorado, brillante, crujiente, humeante …., el olfato que percibía la cercanía del objeto del deseo, el tacto poder al por fin cogerlo con las dos manos y sentir su calor, la suavidad que le presta la manteca y para acabar siendo el gusto el último de los sentidos que pasaba por devorar el primer cuarto con la avidez fruto de la espera y después  pasar a saborearlo  de veras con gran parsimonia hasta acabarlo con la agradable sensación de haber alcanzado tan exquisito y ansiado objetivo , pero con la triste sensación final indicativa de que había sabido a poco.

  El segundo episodio histórico que conservo en la memoria es el relato que escuché varias veces a mi padre cuando contaba sucesos de su juventud allá por los años 20 del pasado siglo, en el que citaba que a la hora de salir al recreo de su cercano colegio se dirigía corriendo todas las mañanas a la citada pastelería y pedía: “Uno de 15 con arreglo de 20”, está claro que se refería a céntimos de peseta y lo del arreglo a lo que hoy llamamos un “especial”.

El tercer relato lo relaciono directamente con mi hermano Pepe que cada vez que viene a Murcia se tiene que llevar una buena cantidad de pasteles de carne, que con su habitual manera  irónica que le caracteriza los pide diciendo “Oído barra quiero 6 pasteles especiales y 6 inteligentes” (estos últimos son los que llevan incorporados sesos).

Continuo por reconocer que en mis años de jubilado en los que me he dedicado a mi anhelo de empaparme de los aspectos culturales que la vorágine de la entrega al trabajo diario no había podido llevar a cabo, con lo que he llegado a conocer que los orígenes del pastel de carne son bastante remotos y quizás heredados de la cocina árabe, cuya aportación a nuestra gastronomía fue de tal magnitud que mereció ser tan bien llevado a la pintura este delicioso manjar por Esteban Murillo en su lienzo “Niños comiendo pastel”, e incluso condujo a prestarle la debida atención el emperador Carlos V al llevarle a promulgar una pragmática determinando la composición y calidades de las materias que debían contener a fin de evitar que se utilizaran alimentos inapropiados.

Y acabo puntualizando que estos citados pasteles de carne han ido evolucionando a mejor en su aspecto cualitativo hasta tal punto que los elaborados hoy en día en Murcia de un modo artesanal están adquiriendo una fama sin parangón, y que aunque tengan muchos imitadores la denominación “Pastel de Carne Murciano” como se conoce en nuestro entorno y lo tengo muy contrastado en Torrevieja, Elche y Orihuela es el mejor marchamo de identificación.

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