TRISTEZA – 1935

De mi biblioteca familiar ( 1935)

TRISTEZA

Madre no me diga usté
que me ponga clavellinas,
ni las tumbagas de plata
ni el armador con puntillas,
que las penas que yo tengo
no son para andar florida.
Tornóse para mi, triste
hasta el claro sol del día;
solo descansa mi alma
cuando en la noche tranquila
amantes los ruiseñores
lo mismo que yo suspiran.
No me pondré yo claveles
sino “alábega” amarilla,
o algunas flores de muerto,
como lo está el alma mía.
Quiero llorar porque es dulce
sentir arder las mejillas
con el mismo intenso fuego
en que está el alma encendida;
¡ y que suerte si mi llanto
lo lleva la dulce brisa
a aquel soldado del rey
que causa las penas mías !.
Era menester que fuera
mi pecho de piedra viva,
para que estando él ausente
me ponga yo clavellinas.

Así, con los ojos húmedos
una muchacha decía
a su madre cariñosa,
que miraba pensativa
como estrujaba en sus manos
un ramo de clavellinas.

José Martínez Tornel.

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