INSTITUTO LICENCIADO FRANCISCO CASCALES

Este edificio construido en 1755 fue parte de una serie de fundaciones construidas bajo los auspicios del Cardenal Belluga que en este caso se destinó a albergar el Colegio de Teólogos de San Isidoro.

La fachada que contempla la portada es la posterior que da hacia el río es la artísticamente más importante, la otra que es la principal es más austera y sobria y es colindante con la Iglesia de San Juan de Dios y el Conservatorio de Arte Dramático y Danza (antiguo Seminario de San Fulgencio).

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Fachada principal con su portada y balcones de cantería tallada y el resto de ladrillo visto adjunta a la Iglesia de San Juan de Dios, que muestra a los lados de su balconada los escudos de Felipe II y del Cardenal Belluga

    El edificio forma parte del conjunto de edificaciones del último barroco murciano, que conforman la cornisa sobre el río Segura abarcando al Palacio Episcopal, la antigua Cárcel Eclesiástica, el Seminario de San Fulgencio (hoy Escuela de Arte Dramático y Danza) y el Hospital e Iglesia de San Juan, junto a los edificios civiles de las Casas Consistoriales, el Mercado de Verónicas, la Convalecencia, el Cuartel de Garay y la Audiencia.

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El Licenciado Francisco Cascales fue uno de los murcianos más ilustres del Siglo de Oro habiendo nacido en 1555 en el barrio de San Andrés, cerca de la acequia la Aljufia, habiendo luchado en su juventud en los Tercios de Flandes y conocido a Lope de Vega y Saavedra Fajardo, llegando a ser un gran humanista, politólogo, escritor e historiador y obteniendo la Cátedra de Latinidad y Retórica del Seminario de San Fulgencio.

    Como dato anecdótico el Concejo de la ciudad le encargó realizar una Historia de Murcia, pagándole con una tasa que el Concejo puso a todo el pescado que se vendiera en la ciudad.

    Vivió entre 1555 y 1642 y sus restos parece que fueron enterrados en la Iglesia de Santo Domingo, aunque aún no hayan sido hallados.

Vemos seguidamente las imágenes correspondientes a los principales elementos arquitectónicos del interior.

11 se ha iniciado la declaracion de BIC

Vista de la entrada por la fachada posterior, como todo el edificio de ladrillo visto y su portada y balconada de cantería tallada

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Bello patio interior

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Esta fotografía nocturno permite apreciar el claustro que rodea al patio, compuesto por bóvedas soportadas por arcos apoyados en pilastras de ladrillo base del edificio de tres plantas

14 pasillo

Pasillo de la planta baja que circunda el perímetro del patio y da acceso a las planta superiores a través de bellas escaleras de mármol

7 bis sala de actos

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Dos aspectos del Salón de Plenos

6 entrada a una de sus aulas

Otra vista del Salón de Plenos mostrando su antiguo artesonado

10 gala de graduación

Acto de entrega de Diplomas en el patio central

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2 comments

  1. Señor Carrión: Yo estudié en ese Instituto –hoy llamado Licenciado Francisco Cascales– 5º de Bachillerato durante el curso 1959-60, llamado Alfonso X El Sabio en aquel entonces. D. Rafael Verdú Payá era el director. Tal vez usted lo haya conocido si estudió en el Instituto. La señora Calero, D. Juan José Cos, el señor Estremera (que se ocupaba de la revista Brisas Alfonsinas. ¿Sigue existiendo esa revista con ese nombre?), eran profesores entonces. Son los que me acuerdo, lamentablemente he olvidado el nombre de otros. íbamos a hacer la clase de Educación Fisica a un campo de fútbol llamado Zarandona (nada que ver con la pedanía del mismo nombre), que se encontraba detrás de la iglesia del Carmen, en el camino que lleva a la estación de tren. Creo que el profesor, muy joven, tenía por apellido Giráldez. Hoy ese campo ha desaparecido, y en su lugar se han construido edificios y un ridículo polideportivo. Como final de curso hicimos una tabla de gimnasia, con los padres de los alumnos en las gradas. Tengo una anécdota que paso a relatarle. Aquel año, yo estaba sentado al lado de un compañero de nombre Santos Muñoz Muñoz. Yo tenía el nº 17 y él, el 18. A este Santos se le ocurrió que en una de sus “tarjetas de visita” (ya en aquel tiempo él tenía tarjetas de visita) pusiéramos la fecha del día (Murcia, 5/12/59) con la firma de ambos. Déjeme decirle que esa tarjetita de color amarillo estuvo extraviada durante 60 años, hasta que apareció el año pasado, 2019, sesenta años después la encontré metida en una antigua casete. No recordaba nada de aquello hasta que apareció la tarjetita. Yo tengo ahora 74 años y Santos tendrá la misma edad. Suelo ir a Murcia con cierta frecuencia, debido a que me reuno para comer con antiguos compañeros del desaparecido colegio San Antonio (donde estudié 4º), como quizá sepa este colegio se ubicaba detrás de la Plaza de Sta. Isabel, por la llamada Cuesta de la Magdalena, el recreo del San Antonio era el patio de butacas del cine de verano Imperial (creo que ese era su nombre). Actualmente, en el solar en donde se ubicaba el San Antonio se ha levantado un Centro de Mayores. También me reuno cada cierto tiempo con compañeros de un curso sabático de inglés que realicé hace ya alrededor de 35 años. Precisamente, una profesora de aquel curso de inglés es hija del director D. Rafael Verdú Payá, así que fui alumno del padre y de la hija. Todo este preambulo es para contarle que desde que encontré la tarjetita de Santos no he tenido oportunidad de ir a Murcia para tratar de encontarlo. Y ahora con esta pandemia tardaré algún tiempo en ir. He escrito su nombre (el de Santos) en un buscador pero no aparece. Alguien me dijo que después de 60 años transcurridos, el tal Santos pudiera haber fallecido. Es una posibilidad. Ese alguien me apuntó la idea de que llamara al cementerio de Murcia. Me resistia a hacerlo, es la verdad, pero al final llamé. Me informaron de que en sus registros, efectivamente, había un señor llamado Santos Muñoz Muñoz, fallecido en el año 1978. Me dijeron que (extrañamente) no había más datos de él en el registro, y que estaba enterrado en un panteón familiar cerrado con llave. La verdad es que me resisto a creer que sea Santos, así que en la primera oportunidad que se presente marcharé a Murcia e iré al Registro Civil. Me gustaría encontarlo o, al menos, puediera haber dejado una viuda e hijos. En fin, señor Carrión, me ha salido un poco largo. Discúlpeme por haber traído aquí retazos de mi vida en Murcia. Conozco bien la ciudad, sus fiestas, sus gentes, su famoso pastel de carne, su “panocho’, su provincia, pues yo también viví de adolescente en el Verdolay, a tiro de piedra de La Alberca. Es más, al lado de la fachada del instituto que da al río, a la izquierda conforme se entra al edificio, allí alquilaba bicicletas y recorría los pueblos cercanos. No soy murciano de origen, pero mi padre fue destinado alli en 1959 y después he vuelto muchas veces. Actualmente vivo en Ceuta. Reciba un cordial saludo de Lorenzo González.

    1. Señor Lorenzo González, yo estudié el bachillerato en las academias que tneía mi padre, que era maestro de escuela en aquellos tiempo, y me examinaba por libre, salvo la revalida que la hice en ese instituto en 1954, que entonces era Alfonso X el Sabio, me fui a Madrid a estudiar la carrera pero por un cambio de plan de enseñanza tuve que regresar a Murcia para realizar el preuniversitario en 1956.
      A Santos Muñoz Muñoz no lo conocí porque no coincidiríamos en esos años.
      De mi cuadro de profesores recuerdo a Honorio, Francisco Morote, Luis Gonzalez Palencia, Doña Ortensia y al director del centro Rafael Verdú, a la mayoría de los cuales seguro que recuerdas.
      Un saludo muy afectuos. Cuenta conmigo para cualquier cosa que necesites si vienes por Murcia.

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