VIRGEN DE LA ARRIXACA Y VIRGEN DE LA FUENSANTA, PATRONAS DE MURCIA

arrixaca

La Virgen de Santa María de la Arrixaca es una bella imagen del siglo XIII, posiblemente la trajo a Murcia Alfonso X el Sabio debido a que la predilección por la misma le llevó a citarla en numerosas ocasiones en sus célebre Cántigas y sobre todo en la número 169.

Su nombre está vinculado al arrabal cristiano del mismo nombre ya que arrixaca en árabe significaba arrabal, el cual se hallaba extramuros de la muralla en el actual entorno de San Esteban que era la denominada Arrixaca Nueva o del Norte.

En sus inicios tenía una Ermita en esa zona siendo posteriormente fue entregada a los Agustinos.

Hasta principios del siglo XVIII fue Patrona de Murcia y su Reino, perdiendo esa consideración en 1746 al entrar en conflicto eclesiástico con la Virgen de la Fuensanta, tras lo cual se quitó de su capilla y estuvo arrumbada en el olvido hasta el año 1885 en el desván de la Iglesia de San Andrés.

Al decidir ese año recuperar su culto se la recogió de su apartado rincón para proceder a la limpieza de su rostro y vestidos cubiertos de polvo y ajados por los años de abandono, con lo que se descubrió bajo los mismos que no se trataba de una imagen vestida sino de una auténtica joya de talla de madera policromada y procediendo a su restauración en el Centro de Restauración de Murcia, tras lo cual fue volvió a ser expuesta en su capilla de San Agustín (hoy San Andrés).

Por último a finales del siglo XX por acuerdo entre el Gobierno Autonómico y el Episcopado se decidió nombrarla Patrona de la Región de Murcia con su antiguo nombre de Santa María de la Arrixaca.

Siendo posteriormente nombrado el rey D. Juan Carlos I el primer Hermano Mayor de la misma.

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Se cuenta que el monte de El Hondoyuelo ya era un enclave considerado sagrado por las primeras civilizaciones que poblaban esa zona, pero también dice la leyenda que en el pequeño manantial que aún hoy riega ese paraje se apareció la Virgen haciendo brotar de la roca agua por lo que pasaron a llamarle la “Fuente Santa”, erigiéndose en el siglo XV una pequeña Ermita pasando a llamarla Virgen de la Fuensanta en donde se le rendía culto por los lugariegos, dicha Ermita ha ido sufriendo progresivas reformas hasta convertirla en el actual Santuario.

En 1648 fue llevada por primera vez a la Catedral junto con la Virgen de la Arrixaca, la Virgen de los Remedios, San Roque y San Sebastián, con la finalidad de sacarles en procesión para atraer las lluvias debido a la pertinaz sequía, pero no fue sacada en la procesión.

Desde siempre sólo se sacaba a la Virgen de la Arrixaca que era la Patrona de Murcia y de su Reino; pero en el año 1963 y siguientes sobrevino otra gran sequía (tan habitual aquí) que asoló la Región, tomándose la decisión de sacar en procesión a todas las imágenes de de los Santuarios y Parroquias en demanda de la ayuda divina.

Y en este momento reapareció el conflicto larvado entre el Obispo Medina Chacón y el Cabildo Catedralicio al indicar el primero de acuerdo con los Agustinos el traslado de la Virgen de la Arrixaca a la Catedral a lo que se opuso el Cabildo, cuyos miembros de acuerdo con los Capuchinos decidieron que había que bajar del monte a la Virgen de la Fuensanta a lo que a su vez se opuso el Obispo.

Tras la disputa el Cabildo bajó al Convento de los Capuchinos a la citada Virgen y la condujeron en procesión al día siguiente a la Catedral, por lo que el Obispo excolmugó a varios canónigos creando un gran alboroto entre los feligreses partidarios de uno y del otro, hasta el extremo que tuvo que intervenir el Concejo para calmar los ánimos.

Finalmente se inició la procesión con las dos imágenes y al pasar por San Agustín en signo de paz se introdujo a la Virgen de la Fuensanta en ella y se rezó una Salve en la capilla de la Arrixaca y junto a ésta, obrándose el milagro al ponerse a llover copiosamente e incluso se dice que nevó (pues era el mes de enero) lo que generó un clima de gran excitación en todos los murcianos.

A partir de aquí se empezó a construir un nuevo Santuario para la Virgen de la Fuensanta, a la vez que durante algún tiempo compartieron las dos Vírgenes el cargo como Patrona de Murcia.

En 1702 con otra gran sequía se le hicieron rogativas a la Virgen de la Arrixaca y no llovió, cuando las oraciones pasaron a la Virgen de la Fuensanta volvió a llover.

En 1731 fue la última vez que la Virgen de la Arrixaca fue llevada en procesión a la Catedral para solicitarle la gracia de la lluvia.

Poco tiempo después la Virgen de la Fuensanta fue considerada como la única Patrona de Murcia, tratándose de una talla gótica retocada en el siglo XVIII por el gran imaginero Roque López, añadiéndosele el niño Jesús que inicialmente no tenía talla al parecer de Salzillo.

Anecdótico es el hecho de que durante la Guerra de la Independencia el Brigadier del ejército español D. Pedro González de Llamas Molina en agradecimiento a la sentida ayuda que le había prestado en sus misiones bélicas le cedió su fajín de General, que ostenta desde entonces al ser proclamada en aquel acto Generala de las tropas.

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