LA MURCIA ANDALUSÍ – Sin Fecha

LA MURCIA ANDALUSÍ

El hallazgo de estos restos de época islámica en pleno centro de Murcia supone todo un hito para la ciudad, ya que revela la existencia de una trama urbana de los siglos XII y XIII en una zona cuya población se creía dispersa, exterior a los muros de la antigua medina murciana. Esta extensa trama conserva su sistema de evacuación de residuos y alzados de muros de baja altura en las distintas edificaciones, lo que permitirá estudiar detalladamente el trazado y la estructura de las calles y viviendas que forman la totalidad del conjunto.

En aquel momento, la ciudad de Murcia se erigía como una medina importante, gracias a la gran muralla de protección que la resguardaba de posibles ataques y riadas, y de la mano del gran monarca Ibn Mardanish, más conocido como el Rey Lobo por las crónicas cristianas de la época. En la persona de este rey se sumaban la capacidad de mando, el poder y la confianza de sus propios soldados, entre los que se contaban algunos mercenarios cristianos. Dando fin a las amenazas procedentes de sus rivales almohades, el rey Ibn Mardanish había hecho que la zona quedase relativamente pacificada, y esto permitió que, durante su reinado (1147-1172), Murcia fuera conocida como una ciudad próspera y poderosa.

La defensa de la urbe se vio reforzada por la construcción de una muralla de gran altura (más de quince metros) que contaba con noventa y dos torres de vigilancia distribuidas por todo su perímetro, y con una antemuralla con saeteras. Ambos muros -muralla y antemuralla- estaban separados por una barbacana para los soldados, y formaban una fortaleza defensiva prácticamente inexpugnable. La muralla se extendía por la actual calle El Cigarral, al este; Cánovas del Castillo y Glorieta de España, al sur; calle Sagasta por el oeste; y por el norte, hacia Santa Teresa y Doctor Fleming. Entre las puertas de entrada distribuidas a lo largo del conjunto amurallado destacaban la Puerta de Orihuela (en funcionamiento hasta el siglo XIX), la Puerta del Toro o la Puerta del Zoco.

Al ser una de las principales medinas de Al-Andalus, Murcia contaba con una extensa red de mezquitas, la principal de las cuales (denominada Aljama o Mayor) era el lugar de culto más importante de la ciudad. La mezquita Mayor sirvió como base para la actual Catedral de Murcia, del mismo modo que algunas de las mezquitas menores fueron reconvertidas en iglesias como San Juan de Dios, La Merced, San Pedro o San Miguel, entre otras.

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